viernes, 22 de febrero de 2013


Los ambientes de aprendizaje fueron concebidos originalmente como “todos aquellos elementos fisicosensoriales, tales como la luz, el color, el espacio, el mobiliario, etc., que caracterizan el lugar donde un estudiante ha de realizar su aprendizaje. Este contorno debe estar diseñado de modo que el aprendizaje se desarrolle con un mínimo de tensión y un máximo de eficacia” (Husen y Postlethwaite, 1989).


En la actualidad hay diversas maneras de concebir a un ambiente de aprendizaje en la educación formal (Moreno et al., 1998), que contemplan no solamente los espacios físicos y los medios, sino también los elementos básicos del diseño instruccional. Al parecer, existen al menos cinco componentes principales que lo conforman: el espacio, el aprendiz, el asesor, los contenidos educativos y los medios de información y comunicación. En las sociedades del conocimiento, los individuos se adentran en un mundo nuevo y de gran trascendencia para sus vidas, en el que la gestión, adquisición, transformación y aplicación de los conocimientos se presenta en un mismo espacio, que puede ser físico y virtual. (Gros Salvat, 2000).

Los ambientes de aprendizaje no se circunscriben a la educación formal, ni tampoco a una modalidad educativa particular, se trata de aquellos espacios en donde se crean las condiciones para que el individuo se apropie de nuevos conocimientos, de nuevas experiencias, de nuevos elementos que le generen procesos de análisis, reflexión y apropiación. Llamémosle virtuales en el sentido que no se llevan a cabo en un lugar predeterminado, es donde las nuevas tecnologías tales como los sistemas satelitales, el Internet, los multimedia, y la televisión interactiva entre otros se han potencializado rebasando el entorno escolar tradicional que favorece al conocimiento y a la apropiación de contenidos, experiencias y procesos pedagógico-comunicacionales (Ávila y Bosco, 2001). Estos ambientes de aprendizaje virtuales están diseñados para crear condiciones pedagógicas y contextuales favorables al aprendizaje, además éstos dependen en gran medida de los medios para la estructuración de la propuesta pedagógica.

Sin embargo toca a los docentes y estudiantes su consolidación y aplicación, haciendo hincapié en los roles que deben asumir y la importancia que las instituciones educativas y los profesores consideren la necesidad de modificar la práctica tradicional y organizativa del aula, para dar pasos a innovadoras maneras de trabajar dentro del salón de clases, con el fin de la búsqueda de la transformación y calidad educativa, en una sociedad donde la información y el conocimiento, se marca una notoria diferencia entre el aula de clases y los métodos de enseñanza propicios para el aprendizaje y el desarrollo de competencias distinguiéndose estos últimos por favorecer el aprendizaje para la vida.  


Como docentes debemos reflexionar sobre nuestra labor docente y la función que asumimos en el logro del éxito educativo de los estudiantes, además de determinar cuál es el ambiente propicio para despertar en los escolares el interés por aprender a aprender, a través del diseño de estrategias didácticas y actividades que propicien el desarrollo de competencias; integrando a este propósito la idea de crear espacios “ambientes” de aprendizaje desde una postura activa, donde puedan participar en equipos de trabajo colaborativos y construir su propio conocimiento.